domingo

Investigadores en los archivos

Recuerdo la primera vez que fue a un Archivo para finalizar un trabajo que nos encomendó el profesor de Diplomática en el cual tenía que observar el soporte y las tintas del documento.
Cuando entré, estaba perdido y no sabía donde ni a quién dirigirme para poder acceder a la documentación. Y ahí estaba, el auxiliar que me iba a sacar de todas las dudas y fue quien me facilitó la posibilidad de acceder al documento original con previo permiso del responsable que salió personalmente para explicarme cómo funcionaba la consulta de documentos en un archivo.

¿A quien no le ha ocurrido entrar en un archivo para consultar documentación y estar más perdido que Robinson Crusoe? La verdad es que no soy el primero ni el último.
Consultando, hay múltiples normas para la consulta de documentos, y, con la experiencia a lo largo de todos estos años, parece ser que no ha cambiado mucho. Esta normativa esta disponible pero parece ser que no se lee ya que existen múltiples anécdotas acerca del incumplimiento de dichas normas por parte de los usuarios lo que lleva a plantearse si la difusión de esas normas es la adecuada, en formato de folletos ubicados en ventanilla o en las mesas situados en el pasillo del Archivo, sin olvidar de los profesionales que se lo recuerdan. Debería haber un procedimiento mucho más práctico para el investigador que visita el Archivo por primera vez: sugerirle leer antes de solicitar documentación, un pequeño manual sobre dónde y a quién dirigirse para solicitar la documentación adecuada para sus investigaciones, cómo tratar la documentación, cómo atar el balduque que va envuelto para su seguridad. Sin embargo, esto es,  simplemente un planteamiento que podría evitar el deterioro de la documentación, especialmente la documentación de índole histórico, considerado patrimonio y del cual no se puede sustituir.

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